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Posts Tagged ‘jóvenes’

En un artículo que escribí el año pasado, comenté que estaba seguro que 2011 sería un año que sería inscrito en los libros de historia del futuro.

Hoy estoy más que seguro de ello.

Os pido dos minutos para que leáis concienzudamente este pequeño fragmento de un libro de Chomsky que tengo ahora mismo abierto ante mí.

“En una democracia con un funcionamiento adecuado hay distintas clases de ciudadanos. En primer lugar, los ciudadanos que asumen algún papel activo en cuestiones generales relativas al gobierno y la administración. Es la clase especializada, formada por personas que analizan, toman decisiones, ejecutan, controlan y dirigen los procesos que se dan en los sistemas ideológicos, económicos y políticos, y que constituyen, asimismo, un porcentaje pequeño de la población total. Por supuesto, todo aquel que ponga en circulación las ideas citadas es parte de este grupo selecto, en el cual se habla primordialmente acerca de qué hacer con aquellos otros, quienes, fuera del grupo pequeño y siendo la mayoría de la población, constituyen lo que Lippmann llamaba el rebaño desconcertado: hemos de protegemos de este rebaño desconcertado cuando brama y pisotea.

Así pues, en una democracia se dan dos funciones: por un lado, la clase especializada, los hombres responsables, ejercen la función ejecutiva, lo que significa que piensan, entienden y planifican los intereses comunes; por otro, el rebaño desconcertado también con una función en la democracia, que, según Lippmann, consiste en ser espectadores en vez de miembros participantes de forma activa. Pero, dado que estamos hablando de una democracia, estos últimos llevan a término algo más que una función: de vez en cuando gozan del favor de liberarse de ciertas cargas en la persona de algún miembro de la clase especializada; en otras palabras, se les permite decir queremos que seas nuestro líder, o, mejor, queremos que tú seas nuestro líder, y todo ello porque estamos en una democracia y no en un estado totalitario. Pero una vez que se han liberado de su carga y traspasado ésta a algún miembro de la clase especializada, se espera de ellos que se apoltronen y se conviertan en espectadores de la acción, no en participantes. Esto es lo que ocurre en una democracia que funciona como Dios manda.

Y la verdad es que hay una lógica detrás de todo eso. Hay incluso un principio moral del todo convincente: la gente es simplemente demasiado estúpida para comprender las cosas. Si los individuos trataran de participar en la gestión de los asuntos que les afectan o interesan, lo único que harían sería solo provocar líos, por lo que resultaría impropio e inmoral permitir que lo hicieran. Hay que domesticar al rebaño desconcertado, y no dejarle que brame y pisotee y destruya las cosas, lo cual viene a encerrar la misma lógica que dice que sería incorrecto dejar que un niño de tres años cruzara solo la calle. No damos a los niños de tres años este tipo de libertad porque partimos de la base de que no saben cómo utilizarla. Por lo mismo, no se da ninguna facilidad para que los individuos del rebaño desconcertado participen en la acción; solo causarían problemas.”

(Fragmento del ensayo “La Ingeniería del Consenso”, del lingüista y analista político norteamericano Noam Chomsky.)

 



El problema viene cuando las ovejas comprueban que son mayores en número, y además, infinitamente más capaces y preparados que sus pastores políticos, los cuales creen haberse hechos dueños del corral de forma indefinida.

Más tarde, las ovejas pueden darse cuenta que tienen herraduras en vez de pezuñas, y disponerse a galopar por encima del sector político con motivo de cambiar ese corral, el cual dejó de gustarle hace tiempo.

Ya están bramando, quizás mañana comiencen a pisotear con las herraduras…

Decía Robert Orben que la primavera es la manera que Dios tiene de decir: “¡Una vez más!”

El momento es ahora.



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Me asalta esta pregunta instantes después de leer un comentario en una noticia del diario Público referente a la implantación de un nuevo bachillerato para mentes “Fórmula 1” en la Comunidad de Madrid, establecido por su presidenta Dña. Esperanza Aguirre. No valoraré ni haré juicio respecto a la creación de este nuevo bachillerato, ya que realmente no sé si a éste tendrán acceso todos los estudiantes que superen una determinada nota o habrá que apoquinar los cuartos para entrar y a decir verdad  nunca me gustó opinar sobre algo sin conocimiento de causa.

Lo que sí me ha llamado la atención de esta noticia es la ausencia del bachillerato de Humanidades en este nuevo proyecto liderado por la Condesa de Murillo y Grande de España, asunto que me parece triste y gravemente lastimoso. Este hecho entronca directamente con el motivo por el que escribo este post, que para nada es la creación de ese megabachillerato cool 5 estrellas para los jóvenes cerebritos de Madrid, que sinceramente me importa lo mismo que el nuevo peinado de Cristiano Ronaldo. Lo que me lleva a sentarme al teclado esta noche es la deplorable persecución y agravio a la que se ve sometida esta rama de la enseñanza por parte de las clases dirigentes durante los últimos años en este pseudo-país en el que tristemente nos hemos convertido y en el que bajo mi humilde criterio cada día que pasa se hacen peor las cosas. Y cuando hablo de humanidades no me refiero sólo al nuevo título de grado del que un servidor forma parte desde hace dos años, me refiero también a todo el conjunto de disciplinas relacionadas con la Historia, Geografía, Literatura, Filosofía, Antropología, Arte, etc y demás materias cuyo fondo común sea la cultura o el pensamiento. Está más que demostrado que las humanidades no interesan a las élites que nos manejan, de la misma manera que nunca convendría a una panda de ineptos gobernantes la creación de una masa de jóvenes cuyos ideales sean la curiosidad y el pensamiento crítico sobre lo que pasa y ha pasado a lo largo de los siglos en el mismo mundo en que ellos viven.

Personalmente creo que a esta nueva sociedad post-moderna le interesa es tener a los estudiantes en formaciones especializadas relacionadas con la Economía y las Finanzas, de forma que en el futuro no se oxiden los engranajes de la gran maquinaria neocapitalista en la que navegamos. Un mundo en el que los nombres de los grandes hombres que forjaron nuestra forma de pensamiento actual como seres humanos, véase Homero, Platón, Séneca o Erasmo de Rotterdam, por citar algunos, ya no tienen ningún tipo de cabida, nos encontramos sumidos en una sociedad que se ve inexorablemente conducida al abismo por una gran maquinaria a la que lo único que le interesa es tener a sus hormiguitas empleadas en empresas sin sentido y sin ningún tipo de interés hacia el individuo, más que el mero sustento del sistema, y un rebaño con una buena dosis de blanco mate en sus cerebros, lo que deriva directamente en una pérdida sustancial de la mayor virtud del ser humano, la curiosidad y el interés por el pensamiento. Jóvenes que no conocen ni la historia misma de sus ancestros, sino pregúntenle a cualquier joven (universitario o no) de entre 18-25 años sobre quiénes eran los visigodos, o quién era Carlos V, o mejor, interésese por que le cite una mera obra de Cervantes que no sea El Quijote, la decepción será mayúscula, y ya no hablo sobre cualquier aspecto de la historia de Roma o de Grecia, el blanqueamiento cerebral en este caso será aún mayor.

Con esto no pretendo en absoluto vanagloriar la rama de mis estudios, pues todos ellos son igual de elogiables, de la misma manera que el joven que se decida a trabajar en un taller a la edad de 16 años tiene el mayor y más absoluto de mis respetos. Lo que traigo a colación, o mejor dicho a denunciar, es la amarga situación en la que se encuentra el ámbito cultural en nuestro país, con unos jóvenes lastrados irremediablemente por una ley de enseñanza llamada L.O.G.S.E, o la actual L.O.E que no son sino absolutos planes homicidas (permítanme el uso del adjetivo) para las nuevas conciencias emergentes que son los estudiantes de las enseñanzas primarias y secundarias de nuestro país. Dicho en llanas palabras, hemos creado a una juventud embobada ( del lexema o raíz -bobo, que deriva del latín balbus) sumida en un maravilloso sistema que trasluce un desastroso experimento educativo que culmina con estudiantes de 2º de Bachillerato que no conocen prácticamente nada del desarrollo histórico y artístico del país en el que viven, por la sencilla razón de que no se les ha permitido ni incentivado durante doce años de trayectoria escolar (que dan para mucho) el estudiar seriamente ni un sólo aspecto importante de la historia de España que preceda a la Guerra de lndepencia contra Napoleón y sus troupes.

Triste hecho que debemos agradecer efusivamente a los absurdos intereses de grandes sectores nacionalistas que integran el estéril sistema político de nuestro país y que han permitido que en vez de un sistema homogéneo de enseñanza histórica tengamos diecisiete sistemas educativos diferentes con lo que eso conlleva en autonomías como País Vasco o Cataluña, éstos últimos creyéndose con capacidad para adoctrinar a sus nens con la creencia de que fueron dueños de las posesiones mediterráneas de la extinta Corona de Aragón. En definitiva nada nuevo bajo el sol, la privación y manipulación de la cultura a la masa social por parte de las élites dirigentes es una técnica  tan antigua como el uso del poder mismo.

Para terminar, una reflexión que me hago a estas horas, digo yo que ese mismo pensamiento crítico que han adquirido en las universidades los jóvenes de ciertos países árabes podría ser el causante de más de una revuelta por el mundo…

¿No? 😉

 

París en Mayo del 68,
cuando hasta las paredes gritaban.

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