Feeds:
Entradas
Comentarios

Posts Tagged ‘humanidades’

 

Mario Roberto Morales
Costa Rica, marzo del 2006.

Las humanidades son un conjunto de disciplinas que estudian a la persona en cuanto ser pensante y con sentimientos, y no como entidad biológica o física. La condición humana frente a la vida y la muerte, el amor y el odio, el poder y la injusticia y, en fin, todo lo que nos empuja a averiguar el sentido de la existencia, es lo que estudian las humanidades, en especial la filosofía, la historia del arte y la literatura, pues las sociedades dejan siempre un registro escrito (en cuevas, estelas, murales, códices y libros) de su paso por el mundo, de sus logros materiales y espirituales, de su cultura, sus diferencias y sus dolores y tragedias.

El paso de la escritura ideográfica a la alfabética implicó la creación de un sistema escritural móvil que, combinando un número limitado de letras y palabras, es capaz de captar y transmitir la diversidad dialéctica de lo real. La riqueza de un idioma -expresada siempre en su mejor literatura- refleja por ello la mayor complejidad y sofisticación de una cultura. De ahí que mientras mejor léxico y sintaxis maneje una persona, su comprensión de la realidad sea más precisa y profunda. No es cierto aquello de “lo sé pero no lo puedo explicar”. Si algo no se puede explicar verbalmente es porque no se comprende, pues es imposible pensar sin palabras. Éstas posibilitan al ser humano no tener que señalar los objetos para referirse a ellos y a sus redes de relaciones. El hecho de que el individuo actual sólo use unas pocas docenas de palabras para vivir, trabajar, divertirse, amar y soñar, expresa hasta dónde llega su entendimiento del mundo. Esto resulta del intelicidio educativo provocado por la sustitución de la palabra por la imagen publicitaria, y de la incorporación de esta sustitución a la pedagogía por medio de la “tecnología en el aula”. Si antes pasamos de una rica oralidad y visualidad a la cultura letrada, ahora hemos llegado a otra oralidad y otra visualidad, más pobres, que facilitan nuestra entrega acrítica al consumismo. La intencionada marginación consumista en el sistema educativo de la cultura letrada por la audiovisual (pudiendo ser complementarias) es la causa de esto.

Todos necesitamos desarrollar una mente analítica ante el mundo, pues eso nos capacita para discernir con criterio propio nuestras decisiones frente a alternativas complejas. Esto lo proveen las humanidades, siempre que no se enseñen como inútiles y aburridos saberes desfasados por parte de pedantes profesores con pose de ratones de biblioteca, los cuales a muchos jóvenes les parecen -con absoluta razón- ridículos y obsoletos; sino como elementos históricos que han cumplido y cumplen una utilidad específica si se los domina con propiedad, pues su riqueza y eficacia jamás pueden ser sustituidas por ningún esquemático know-how. Si ciertos gobernantes fueran un poco más cultos, el mundo tendría menos problemas. Si los profesionales técnicos supieran hablar y escribir con propiedad, y explicarse cuestiones elementales de la sociedad, no acusarían esa bochornosa incapacidad para procesar críticamente lo que afirman y para explicarse una obra de arte o un texto literario, emblematizando así lo que el intelicidio educativo le ha hecho a la humanidad.

Gracias a él, el gusto por la lectura ya no llega a nacer en millones de personas. No es cierto que una imagen valga más que mil palabras, a menos que nos estanquemos en un grado fenoménico y primario del conocimiento. La utilidad de las humanidades en un mundo en el que el desarrollo libre de la inteligencia individual es inhibida por el sistema educativo al sustituir la lectura por las imágenes y el conocimiento crítico por la habilidad técnica (en lugar de complementarlos), reside en que son las únicas disciplinas que pueden revertir el intelicidio formando personas capaces de discernir y de tomar decisiones autónomas. Nada hay más práctico que un saber que libera de la masificación consumista y eleva nuestra condición humana individual, libre y creadora. Pero como el consumidor ideal es el ignorante, los adoradores del mercado ven a las humanidades como subversivas y se han propuesto ir acabando con ellas mediante sus reformas educativas. La lucha por su replanteamiento adquiere relevancia primordial ahora, cuando el auge inducido de toda clase de fundamentalismos ha puesto de nuevo en la agenda emancipatoria de la humanidad la defensa irrestricta de los principios de la Ilustración.

 

Fuente:  http://www.lainsignia.org/2006/marzo/cul_028.htm

Read Full Post »

Me asalta esta pregunta instantes después de leer un comentario en una noticia del diario Público referente a la implantación de un nuevo bachillerato para mentes “Fórmula 1” en la Comunidad de Madrid, establecido por su presidenta Dña. Esperanza Aguirre. No valoraré ni haré juicio respecto a la creación de este nuevo bachillerato, ya que realmente no sé si a éste tendrán acceso todos los estudiantes que superen una determinada nota o habrá que apoquinar los cuartos para entrar y a decir verdad  nunca me gustó opinar sobre algo sin conocimiento de causa.

Lo que sí me ha llamado la atención de esta noticia es la ausencia del bachillerato de Humanidades en este nuevo proyecto liderado por la Condesa de Murillo y Grande de España, asunto que me parece triste y gravemente lastimoso. Este hecho entronca directamente con el motivo por el que escribo este post, que para nada es la creación de ese megabachillerato cool 5 estrellas para los jóvenes cerebritos de Madrid, que sinceramente me importa lo mismo que el nuevo peinado de Cristiano Ronaldo. Lo que me lleva a sentarme al teclado esta noche es la deplorable persecución y agravio a la que se ve sometida esta rama de la enseñanza por parte de las clases dirigentes durante los últimos años en este pseudo-país en el que tristemente nos hemos convertido y en el que bajo mi humilde criterio cada día que pasa se hacen peor las cosas. Y cuando hablo de humanidades no me refiero sólo al nuevo título de grado del que un servidor forma parte desde hace dos años, me refiero también a todo el conjunto de disciplinas relacionadas con la Historia, Geografía, Literatura, Filosofía, Antropología, Arte, etc y demás materias cuyo fondo común sea la cultura o el pensamiento. Está más que demostrado que las humanidades no interesan a las élites que nos manejan, de la misma manera que nunca convendría a una panda de ineptos gobernantes la creación de una masa de jóvenes cuyos ideales sean la curiosidad y el pensamiento crítico sobre lo que pasa y ha pasado a lo largo de los siglos en el mismo mundo en que ellos viven.

Personalmente creo que a esta nueva sociedad post-moderna le interesa es tener a los estudiantes en formaciones especializadas relacionadas con la Economía y las Finanzas, de forma que en el futuro no se oxiden los engranajes de la gran maquinaria neocapitalista en la que navegamos. Un mundo en el que los nombres de los grandes hombres que forjaron nuestra forma de pensamiento actual como seres humanos, véase Homero, Platón, Séneca o Erasmo de Rotterdam, por citar algunos, ya no tienen ningún tipo de cabida, nos encontramos sumidos en una sociedad que se ve inexorablemente conducida al abismo por una gran maquinaria a la que lo único que le interesa es tener a sus hormiguitas empleadas en empresas sin sentido y sin ningún tipo de interés hacia el individuo, más que el mero sustento del sistema, y un rebaño con una buena dosis de blanco mate en sus cerebros, lo que deriva directamente en una pérdida sustancial de la mayor virtud del ser humano, la curiosidad y el interés por el pensamiento. Jóvenes que no conocen ni la historia misma de sus ancestros, sino pregúntenle a cualquier joven (universitario o no) de entre 18-25 años sobre quiénes eran los visigodos, o quién era Carlos V, o mejor, interésese por que le cite una mera obra de Cervantes que no sea El Quijote, la decepción será mayúscula, y ya no hablo sobre cualquier aspecto de la historia de Roma o de Grecia, el blanqueamiento cerebral en este caso será aún mayor.

Con esto no pretendo en absoluto vanagloriar la rama de mis estudios, pues todos ellos son igual de elogiables, de la misma manera que el joven que se decida a trabajar en un taller a la edad de 16 años tiene el mayor y más absoluto de mis respetos. Lo que traigo a colación, o mejor dicho a denunciar, es la amarga situación en la que se encuentra el ámbito cultural en nuestro país, con unos jóvenes lastrados irremediablemente por una ley de enseñanza llamada L.O.G.S.E, o la actual L.O.E que no son sino absolutos planes homicidas (permítanme el uso del adjetivo) para las nuevas conciencias emergentes que son los estudiantes de las enseñanzas primarias y secundarias de nuestro país. Dicho en llanas palabras, hemos creado a una juventud embobada ( del lexema o raíz -bobo, que deriva del latín balbus) sumida en un maravilloso sistema que trasluce un desastroso experimento educativo que culmina con estudiantes de 2º de Bachillerato que no conocen prácticamente nada del desarrollo histórico y artístico del país en el que viven, por la sencilla razón de que no se les ha permitido ni incentivado durante doce años de trayectoria escolar (que dan para mucho) el estudiar seriamente ni un sólo aspecto importante de la historia de España que preceda a la Guerra de lndepencia contra Napoleón y sus troupes.

Triste hecho que debemos agradecer efusivamente a los absurdos intereses de grandes sectores nacionalistas que integran el estéril sistema político de nuestro país y que han permitido que en vez de un sistema homogéneo de enseñanza histórica tengamos diecisiete sistemas educativos diferentes con lo que eso conlleva en autonomías como País Vasco o Cataluña, éstos últimos creyéndose con capacidad para adoctrinar a sus nens con la creencia de que fueron dueños de las posesiones mediterráneas de la extinta Corona de Aragón. En definitiva nada nuevo bajo el sol, la privación y manipulación de la cultura a la masa social por parte de las élites dirigentes es una técnica  tan antigua como el uso del poder mismo.

Para terminar, una reflexión que me hago a estas horas, digo yo que ese mismo pensamiento crítico que han adquirido en las universidades los jóvenes de ciertos países árabes podría ser el causante de más de una revuelta por el mundo…

¿No? 😉

 

París en Mayo del 68,
cuando hasta las paredes gritaban.

Read Full Post »