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Traigo este post a colación de un debate filosófico que hemos mantenido esta semana durante una práctica de filosofía en clase, en la que la cuestión a tratar era la existencia o no de la libertad, entrando en la posibilidad de que ésta pudiera ser en realidad un constructo abstracto creado por el ser humano a lo largo de la historia. Yo personalmente, me considero un profundo determinista, y creo sinceramente que la libertad ni existe ni ha existido nunca, pues cada acto que realizamos en cada momento viene determinado por un sinfín de determinantes que condicionan nuestra elección y que convierten el acto en la única decisión que podríamos haber tomado, aún sabiendo que la mente nos provoca una falsa ilusión de libertad al considerar que realmente pudieramos haber elegido, nunca elegimos, el concepto de libertad humana no es sino un eterno engaño que sólo existe en el momento presente (por supuesto ésta es una conclusión totalmente personal). Como verán, esta teoría elimina de una tacada el concepto de libre albedrío que tradicionalmente se le ha venido atribuyendo al ser humano como punto de diferencia respecto a los “animales no humanos”. 

De esta manera, encontré un blog de esos que realmente valen la pena echarles un ojo y encontré un artículo que fielmente muestra mi visión sobre el tema pero con las competencias necesarias (de las cuales carezco) como para considerarse un texto serio y profundamente interesante, pues está redactado por un doctor en la materia: Francisco Lapuerta Amigo, catedrático, doctor y profesor de filosofía en Barcelona. Espero sinceramente que les haga pensar.

No somos libres

by FRANCISCO LAPUERTA AMIGO on 5 FEBRERO, 2011 

Me gusta la libertad. Creo que la libertad es un valor supremo. Es lo primero que tenemos que reivindicar en lo personal, en lo social, en lo político: conquistar y defender cada vez más amplios ámbitos de libertad. Entiendo por ámbitos de libertad aquellas situaciones en las que no se ejerce constricción o impedimento a lo que queremos hacer con nuestra vida cuando esto no causa perjuicio a terceros. Es lo que se llama libertad negativa: ausencia de impedimento u obstáculo. Pero yo no voy a hablar ahora de la libertad negativa, sino de la positiva.

Libertad en sentido positivo es poder decidir lo que se desea. Soy libre porque hago lo que quiero. Bien, pues en este sentido, no somos libres. Lo explicaré. O mejor dicho, explicaré cómo lo entiende Schopenhauer.

Somos parte de la naturaleza, y por tanto estamos sometidos a causas igual que cualquier otro objeto natural (una piedra que se mueve, un árbol que crece, un insecto que vuela). En nuestro caso, las causas que nos determinan son, desde un punto de vista físico, complejos intercambios químico-eléctricos de las neuronas. Desde un punto de vista psicológico,motivos. Para no complicarnos hablando de lo que no conocemos con detalle, dejemos de lado la explicación física y limitémonos por un momento a la psicológica. Hablemos de esos motivos que nos mueven. De eso que motiva nuestra voluntad.

Creemos que elegimos libremente, pero no lo hacemos. En realidad, lo que hacemos es decidirnos por el motivo más fuerte de cuantos se hallan frente a nosotros en la situación en la que tenemos que elegir. Decidirse es renunciar a los demás motivos decantándonos por el que más fuerza motivadora presenta. Vistas así, nuestras decisiones electivas no son más que ladecantación de la voluntad por el motivo dominante. Cuando nuestra voluntad cree decidir algo libremente, lo único que está ocurriendo es que la voluntad cede, pues ha sido tocada por el motivo. Y esto sucede de un modo tan determinista como una bola que choca contra otra causando su movimiento sobre el tapete de un billar. Se trata de un fenómeno causal como cualquier otro. La causa es el motivo, el efecto la decisión. Y aunque ésta nos parecelibre, en realidad es tan necesaria, tan inevitable, como el desplazamiento de la segunda bola del billar.

¿Qué sentido tiene, entonces, la afirmación «Soy libre porque hago lo que quiero»? Ningún sentido. Pues eso que quiero, si lo quiero verdaderamente es porque un motivo lo está determinando. Uno no puede decidir lo que quiere o no quiere hacer. Hazte esta pregunta: ¿puedes decidir no querer lo que quieres? Lo que quieres, lo quieres sin más. No puedes no quererlo. No eres libre para querer o no querer algo. Eso de «hago lo que quiero», ¿qué es, entonces?

No es nada más que un error lógico. El error consiste en creer que nuestro querer es fruto de nuestro pensar, cuando es exactamente al revés. No queremos lo que pensamos que es preferible, sino que aquello que más queremos, lo pensamos como preferible.

Es el querer lo que arrastra al pensar, no el pensar lo que decide el querer. Y el querer es algo que nos sucede, no algo que decidimos libremente.

Extraído del blog de Francisco Lapuerta Amigo “Pensar Libre: Antídotos contra la pereza mental”.

Yo creo en que todo va bien y que todo es como es,
lo que pasa es que el egoísmo humano…

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Claros de luna…


La tarde en la que acabó el mundo

XLSemanal – 18/4/2011

La tarde en la que acabó el mundo se besaron en la ventana, enlazados el uno con el otro. La luz declinaba afuera, apagándose poco a poco: todavía era rojiza y dorada en la distancia, tras los edificios que se recortaban en ella, mientras las primeras sombras oscurecían los ángulos de calles y edificios. Abajo no había pánico, ni carreras, ni gritos de desesperación. Una multitud serena caminaba despacio por la ciudad: parejas abrazadas, niños que iban de la mano de sus padres, ancianos parados un momento en las aceras, que miraban alrededor como quien busca identificar un rostro o un recuerdo. En los semáforos destellaban intermitentes las luces color ámbar, los coches se dejaban en la calle con las puertas abiertas, y algunos de sus propietarios ni siquiera apagaban el motor antes de alejarse lentamente, sin mirar atrás.

Las últimas tiendas se vaciaban, aunque nadie encendía los rótulos luminosos ni los escaparates. No había saqueos, ni disturbios; los policías caminaban en calma, despojándose indiferentes de sus armas y sus insignias. Los bomberos no tenían nada que hacer: estaban sentados en las escaleras de sus parques y en la puerta de los garajes, ociosos junto a sus camiones cromados y rojos, sonriendo a quienes los saludaban despidiéndose. Por toda la ciudad la gente se decía adiós igual que si fuera Navidad, estrechándose amable la mano o besándose en la cara. Casi todos sonreían serenos y melancólicos, como después de una cena o una fiesta agradable. En las aceras, inmóviles pese a no llevar correa ni estar atados, algunos perros aguardaban pacientes a sus amos, lamiendo las manos de los niños que, al pasar por su lado, los acariciaban.

El edificio estaba sin gente, desiertas las escaleras y vacíos los pisos. No había otro sonido que una música antigua, como de viejo gramófono, que sonaba en algún lugar cercano y llegaba a través de la ventana. En la habitación, el televisor estaba apagado. La luz decreciente oscurecía los lomos de los libros en sus estantes hasta hacer ilegibles las letras doradas de los títulos, y apagaba el rojo intenso del vino en las grandes copas de cristal que estaban sobre la mesa. Había un cuadro en la pared: un lienzo antiguo hecho de claroscuros, del que ya no podía verse otra cosa que trazos de sombras. Todo se oscurecía lentamente, y él propuso encender una luz; pero ella movió con infinita dulzura la cabeza y le puso dos dedos en los labios, como para rogarle que no pronunciase más palabras. De manera que permanecieron callados junto a la ventana, el uno junto al otro, haciéndose compañía en la última claridad del último día.

Se estaba bien allí, pensaron. Aguardando inmóviles y tranquilos mientras veían desvanecerse mansamente todo. Jamás, hasta esa tarde, imaginaron que pudiera ser así, en aquella inusitada paz desprovista de miedo o remordimientos. Alzaron la vista al mismo tiempo para mirar arriba, sobre la ciudad. En el cielo sin nubes ni viento, cuyo color cambiaba del rojizo nacarado a un azul cada vez más oscuro, más allá de la línea de edificios y tejados que se recortaba en el horizonte de la ciudad, se deshacía la estela de condensación del último avión que había cruzado el cielo del mundo. Cuando bajaron de nuevo los ojos, la calle estaba casi vacía. Entre la última gente que se decía adiós en las aceras vieron rostros que se parecían a los de seres queridos muertos mucho tiempo atrás. Y cuando la luz decreció más y la ciudad empezó a velarse definitivamente de sombras, todavía les fue posible distinguir al extremo de la calle, a lo lejos, la rueda del kiosco de feria que seguía dando vueltas silenciosas en el parque vacío, con un niño solitario subido a uno de los caballitos.

Él abrió la boca para decir una última palabra que lo resumiese todo, pero ella volvió a ponerle los dedos sobre los labios. Luego, estrechándose contra él, lo besó por última vez. Después se apartó un poco y volvió a mirar la calle casi desierta, los últimos transeúntes alejándose despacio por las aceras. Sonaba todavía, a través de la ventana, la música apagada del viejo gramófono. A lo lejos, en el parque, los caballitos de feria seguían dando vueltas en la penumbra, aunque el niño había desaparecido. Eso fue lo único que hizo que él sintiera, por un instante, un estremecimiento de melancolía, o de incertidumbre. Ella pareció advertirlo y se enlazó de nuevo a su cintura. Entonces él movió la cabeza, resignado, mientras sonreía a las sombras que ya lo anegaban todo. Luego le pasó a ella un brazo por los hombros, estrechándola contra sí. Y de ese modo, abrazados, muy quietos y serenos, vieron extinguirse la última luz.

Puesta de Sol en Praia do Amado, sur de Portugal,
muy cerca del Cabo de San Vicente, enclave al
que los pueblos antiguos denominaban
como “El fin del Mundo”.


Texto extraído del blog de Arturo Pérez-Reverte: “Patente de Corso”.

Música: Sonata de Claro de Luna (Beethoven).

Me asalta esta pregunta instantes después de leer un comentario en una noticia del diario Público referente a la implantación de un nuevo bachillerato para mentes “Fórmula 1” en la Comunidad de Madrid, establecido por su presidenta Dña. Esperanza Aguirre. No valoraré ni haré juicio respecto a la creación de este nuevo bachillerato, ya que realmente no sé si a éste tendrán acceso todos los estudiantes que superen una determinada nota o habrá que apoquinar los cuartos para entrar y a decir verdad  nunca me gustó opinar sobre algo sin conocimiento de causa.

Lo que sí me ha llamado la atención de esta noticia es la ausencia del bachillerato de Humanidades en este nuevo proyecto liderado por la Condesa de Murillo y Grande de España, asunto que me parece triste y gravemente lastimoso. Este hecho entronca directamente con el motivo por el que escribo este post, que para nada es la creación de ese megabachillerato cool 5 estrellas para los jóvenes cerebritos de Madrid, que sinceramente me importa lo mismo que el nuevo peinado de Cristiano Ronaldo. Lo que me lleva a sentarme al teclado esta noche es la deplorable persecución y agravio a la que se ve sometida esta rama de la enseñanza por parte de las clases dirigentes durante los últimos años en este pseudo-país en el que tristemente nos hemos convertido y en el que bajo mi humilde criterio cada día que pasa se hacen peor las cosas. Y cuando hablo de humanidades no me refiero sólo al nuevo título de grado del que un servidor forma parte desde hace dos años, me refiero también a todo el conjunto de disciplinas relacionadas con la Historia, Geografía, Literatura, Filosofía, Antropología, Arte, etc y demás materias cuyo fondo común sea la cultura o el pensamiento. Está más que demostrado que las humanidades no interesan a las élites que nos manejan, de la misma manera que nunca convendría a una panda de ineptos gobernantes la creación de una masa de jóvenes cuyos ideales sean la curiosidad y el pensamiento crítico sobre lo que pasa y ha pasado a lo largo de los siglos en el mismo mundo en que ellos viven.

Personalmente creo que a esta nueva sociedad post-moderna le interesa es tener a los estudiantes en formaciones especializadas relacionadas con la Economía y las Finanzas, de forma que en el futuro no se oxiden los engranajes de la gran maquinaria neocapitalista en la que navegamos. Un mundo en el que los nombres de los grandes hombres que forjaron nuestra forma de pensamiento actual como seres humanos, véase Homero, Platón, Séneca o Erasmo de Rotterdam, por citar algunos, ya no tienen ningún tipo de cabida, nos encontramos sumidos en una sociedad que se ve inexorablemente conducida al abismo por una gran maquinaria a la que lo único que le interesa es tener a sus hormiguitas empleadas en empresas sin sentido y sin ningún tipo de interés hacia el individuo, más que el mero sustento del sistema, y un rebaño con una buena dosis de blanco mate en sus cerebros, lo que deriva directamente en una pérdida sustancial de la mayor virtud del ser humano, la curiosidad y el interés por el pensamiento. Jóvenes que no conocen ni la historia misma de sus ancestros, sino pregúntenle a cualquier joven (universitario o no) de entre 18-25 años sobre quiénes eran los visigodos, o quién era Carlos V, o mejor, interésese por que le cite una mera obra de Cervantes que no sea El Quijote, la decepción será mayúscula, y ya no hablo sobre cualquier aspecto de la historia de Roma o de Grecia, el blanqueamiento cerebral en este caso será aún mayor.

Con esto no pretendo en absoluto vanagloriar la rama de mis estudios, pues todos ellos son igual de elogiables, de la misma manera que el joven que se decida a trabajar en un taller a la edad de 16 años tiene el mayor y más absoluto de mis respetos. Lo que traigo a colación, o mejor dicho a denunciar, es la amarga situación en la que se encuentra el ámbito cultural en nuestro país, con unos jóvenes lastrados irremediablemente por una ley de enseñanza llamada L.O.G.S.E, o la actual L.O.E que no son sino absolutos planes homicidas (permítanme el uso del adjetivo) para las nuevas conciencias emergentes que son los estudiantes de las enseñanzas primarias y secundarias de nuestro país. Dicho en llanas palabras, hemos creado a una juventud embobada ( del lexema o raíz -bobo, que deriva del latín balbus) sumida en un maravilloso sistema que trasluce un desastroso experimento educativo que culmina con estudiantes de 2º de Bachillerato que no conocen prácticamente nada del desarrollo histórico y artístico del país en el que viven, por la sencilla razón de que no se les ha permitido ni incentivado durante doce años de trayectoria escolar (que dan para mucho) el estudiar seriamente ni un sólo aspecto importante de la historia de España que preceda a la Guerra de lndepencia contra Napoleón y sus troupes.

Triste hecho que debemos agradecer efusivamente a los absurdos intereses de grandes sectores nacionalistas que integran el estéril sistema político de nuestro país y que han permitido que en vez de un sistema homogéneo de enseñanza histórica tengamos diecisiete sistemas educativos diferentes con lo que eso conlleva en autonomías como País Vasco o Cataluña, éstos últimos creyéndose con capacidad para adoctrinar a sus nens con la creencia de que fueron dueños de las posesiones mediterráneas de la extinta Corona de Aragón. En definitiva nada nuevo bajo el sol, la privación y manipulación de la cultura a la masa social por parte de las élites dirigentes es una técnica  tan antigua como el uso del poder mismo.

Para terminar, una reflexión que me hago a estas horas, digo yo que ese mismo pensamiento crítico que han adquirido en las universidades los jóvenes de ciertos países árabes podría ser el causante de más de una revuelta por el mundo…

¿No? 😉

 

París en Mayo del 68,
cuando hasta las paredes gritaban.


Yo soy tu voz, la voz del pueblo.
La que no calla, soy tu propia voz…


 

Ahora te diré la respuesta a mi pregunta. Se trata de esto: el Partido quiere tener el poder por amor al poder mismo. No nos interesa el bienestar de los demás; sólo nos interesa el poder. No la riqueza ni el lujo, ni la longevidad ni la felicidad; sólo el poder, el poder puro. Ahora comprenderás lo que significa el poder puro. Somos diferentes de todas las oligarquías del pasado porque sabemos lo que estamos haciendo. Todos los demás, incluso los que se parecían a nosotros, eran cobardes e hipócritas. Los nazis alemanes y los comunistas rusos se acercaban mucho a nosotros por sus métodos, pero nunca tuvieron el valor de reconocer sus propios motivos. Pretendían, y quizá lo creían sinceramente, que se habían apoderado de los mandos contra su voluntad y para un tiempo limitado y que a la vuelta de la esquina, como quien dice, había un paraíso donde todos los seres humanos serían libres e iguales. Nosotros no somos así. Sabemos que nadie se apodera del mando con la intención de dejarlo. El poder no es un medio, sino un fin en sí mismo. No se establece una dictadura para salvaguardar una revolución; se hace la revolución para establecer una dictadura.


El objeto de la persecución no es más que la persecución misma. La tortura sólo tiene como finalidad la misma tortura. Y el objeto del poder no es más que el poder.

¿Empiezas a entenderme?

Fragmento de , de George Orwell.

 


Y moooooontoooounnnnciiiiiiiiircoooooooo…


 

Hubo un tiempo en que creía
y no estaba equivocado
que este mundo cambiaría
y mira si el mundo ha cambiado.


Hubo un tiempo en que soñaba
la revolución del pueblo,
pero el pueblo no ha hecho nada
y lo han hecho los gobiernos.


Han creado un mundo ciego,
conformista, insolidario
y ni antes éramos tan jipis
ni ahora somos lo contrario.


Han querido convencernos
con falsas comodidades,
yo me cago en los gobiernos
y en su puñetera madre.


Cada vez más policías,
cada vez leyes más duras
ni se presta ni se fía
ni se bebe ni se fuma,
pero callan a la gente
con mundiales y otros cuentos
que en los telediarios mienten
hasta los hombres del tiempo.


Y los jóvenes hoy día
cuando cumplen veinte años
prefieren las cofradías
a los campings de los Caños.


Han perdido la esperanza,
han perdido los cojones
y ya no salen de su casa
más que pa los botellones.


Ya ni obreros ni estudiantes
andan unidos luchando,
los políticos lo saben
y por eso siguen vacilando.


Si tantos millones de paraos
no los ponen contra las cuerdas
esta historia se ha acabao
y que se vaya el mundo a la mierda.


Esperanza tengo poca
pero al menos me he desahogao
y con esta chirigota
qué agustito me he quedao,
pero antes de marcharnos
tenemos que despedirnos
porque si sigue Juan Carlos
no volveremos los mismos.


Chalalai lalai lailai
Chalalai lalai lailai
oh oh oh oh oh
oh.

Juan Carlos Aragón Becerra
“Los antesdeayesterday”, 2011

 

Pintada en París en Mayo de 1968, cuando las paredes gritaban.

Hay un problema laboral del colectivo de controladores aéreos que afecta al 1,2% de la población española (600.000 personas) y casi todos saltáis como energúmenos pidiendo hasta el linchamiento de ese colectivo cuando el día anterior hacen otra reforma del sistema laboral más restrictiva, quitan los 420 euros de ayuda a 688.000 parados que están en la ruina y anuncian cambios drásticos a peor en la ley de pensiones que afectan al 80% de la población y nadie se indigna ni dice nada. ¿Sois idiotas?

Estáis pidiendo a gritos al Gobierno que se apliquen medidas que quitan el derecho a la baja laboral, a los permisos retribuidos y a las horas sindicales, sacar militares a la calle ¿sois idiotas?

Estáis leyendo que mintieron en los vuelos de la CIA, en el caso Couso, que González era la X del GAL, que gente del PP cobraba de la trama Gürtel, que hay políticos que cobran más de 230.000 euros al año, pero que nos cuestan más de 3 millones de euros, que la corrupción en la política no es excepción, sino norma, que ellos mismos se adjudican el derecho a cobrar la jubilación máxima con pocos años en las Cortes y a nosotros nos piden 40 de cotización, banqueros que consiguen del gobierno medidas duras contra los trabajadores y que tenían que estar en la cárcel por delitos demostrados de fraude fiscal y no decís nada, os quitan dinero para dárselo a esa gente que cobra cientos de miles de euros año, especula con nuestro dinero, defrauda a Hacienda y seguís callados ¿sois idiotas?

Tenéis una monarquía que se ha enriquecido en los últimos años, que apoya a los poderosos, a EEUU, a Marruecos y a todo lo que huela a poder o dinero, hereditaria como en la Edad Media ¿sois idiotas?

En Inglaterra o Francia o Italia o en Grecia o en otros países los trabajadores y los jóvenes se manifiestan hasta violentamente para defenderse de esas manipulaciones mientras en España no se mueve casi nadie ¿sois idiotas?

Consentís la censura en los medios de comunicación, la ley de partidos, la manipulación judicial, la tortura, la militarización de trabajadores sólo porque de momento no os afecta a vosotros ¿sois idiotas?

Sabéis quién es toda la gentuza de las revistas del corazón, futbolistas supermillonarios pero jamás escucháis a nadie como Saramago o Chomsky u otros mil intelectuales veraces y comprometidos con vuestros problemas ¿sois idiotas?

Si mucha gente responde sí, aún nos queda un poco de esperanza de conseguir acabar con la manipulación de los políticos y poderosos.

Si la mayoría contesta no, entonces estamos jodidos.

Jesús Sanz Astigarraga


Extraído de:
http://www.noticiasdenavarra.com/2010/12/09/opinion/cartas-al-director/espanoles-sois-idiotas

 

Quizás Darwin se equivocó en su teoría…

(pinchar en mi colega de debajo)




NO SIGÁIS MIRANDO EL DEDO

Carta Abierta a Alejandro Sanz
21 Jan. 2011

Hola Alejandro,

Hace muchos días que ando dándole vueltas a la ley Sinde, a los derechos de autor, y leyendo tus desafortunados tweets. Ahora que tengo las tres cosas juntitas, me gustaría cometarte algunas cosas.

Soy científico, joven investigador del Centro Nacional de Biotecnología y actualmente “Visiting Assistant in Research” en la Yale School of Medicine, en New Haven, Conneticcut.

Trabajo en el desarrollo de  vacunas para el tercer mundo, centrando mis esfuerzos en la Leishmaniasis, una enfermedad olvidada que mata e incapacita en África, Asia y Sudamérica. Y aunque no lo sepas (y muchas personas no lo saben) es esa enfermedad que hace que miles de pobres niños tengan el vientre hinchado y mueran. La misma que hace que sus padres no puedan trabajar. Entre nosotros, ese tipo de enfermedades que hace que el tercer mundo siga siendo tercer mundo.

Cuando consigo que mi trabajo funcione, tras muchísimas horas de laboratorio, intento publicar mis resultados. ¿Sabes lo que pasa cuando lo hago? Que la revista se queda con todos mis derechos de autor. CON TODOS. Si quiero, no sé, poner una figura de mi trabajo en algún otro formato, tengo que pedir permiso. Por mi figura. Por mi trabajo. Y te hablo de figuras en blanco y negro. En color no podemos pagarlas.

¿Sabes por qué? Porque PAGO POR PUBLICAR. Sí, en serio, lo hacemos. Mi laboratorio tiene que pagar para poder difundir los avances científicos que puedan curar a esos niños o a sus padres en el futuro. PAGO POR PUBLICAR y tengo que pedir permiso por mi figura, por mi trabajo.

Ahora podrías meter en 140 caracteres que luchar por mis derechos no me impide que tu lo hagas por los tuyos, yo seguiría leyendo.

Desde que el hombre es hombre, desde que el ser humano es humano, ha demostrado que necesita expresar sus sentimientos. Y de ahí surgió el arte. También, al mismo tiempo, surgieron las preguntas de qué hacía aquí. Los famosos “de dónde vengo, quién soy, y a dónde voy”.

Y es que las dos cosas, ciencia y arte, son humanas, pero no por ello profesiones.

Mira, no sé, 100 o 200 años atrás. El arte lo hacía el que podía permitírselo. Y la ciencia también. Hasta Darwin descubrió el origen de las especies en un tour por el mundo, en el que vio que los pinzones de unas islas tenían los picos más grandes que otros. La gran revolución científica vino de un viaje de alguien que pudo permitírselo.

Ahora, industria mediante, los artistas cobran por entretener y los científicos cobran por descubrir cosas. Una maravilla para los que no somos de familias ricas y queremos hacer ciencia o arte.

Yo me he quejado y mucho de mi falta de derechos. De intentar defender lo que ahora, para mí, es más que un reconocido trabajo. Y también creo cosas.

La diferencia es que yo con un salario tengo. Y lucho por un salario digno. QUE ME PAGUEN POR MI TRABAJO. No creo que tenga sentido que me paguen tiempo después por mis logros. Te recuerdo que lo que yo quiero es una vacuna para la enfermedad en la que trabajo. Y pagar mis facturas. No quiero ningún rendimiento extra que no me merezco. No quiero derechos de autor, quiero que mis avances sigan derechos a conseguir su objetivo.

Entiendo que quieras que te paguen por tu trabajo. O que defiendas tu caché en los escenarios.Y supongo que debes negociar lo que te paga una discográfica por grabar un nuevo disco. Pero cobrar también impuestos sobre los CD´s , discos duros, lo-que-sea que la S.G.A.E quiera inventar para sangrar al ciudadano medio, perdóname muy mucho, pero yo, lo veo excesivo. Intentar lanzar una ley que te permita cobrar más de lo que te toca porque la industria que a ti te trata bien se está muriendo, lo siento, pero no. Limitar las libertades individuales para maximizar vuestro beneficio no es justo.

¿Sabes por qué tengo un blog de divulgación científica? Para que el mundo vea que la ciencia es importante. Para que posiblemente en el futuro sea una profesión digna. Yo no busco hacerme rico. Yo no quiero recortar libertades. Yo lucho por cambiar la industria que hace que mi actual profesión me obligue a tener otra con la que, juntas, poder pagar las facturas.

Y por favor, no vuelvas a comparar los derechos a recibir medicamentos de los niños pobres con el derecho a declarar culpable de piratería a diestro y siniestro. Que ya lleváis demasiado tiempo cobrando por ello. Renovaos o morid. Pero no creo que debas compararte con los que de verdad mueren aunque de vez en cuando reciban tu dinero.

Atentamente,

Lucas Sánchez.

Aclaraciones pasadas 24horas.

Estoy completamente sorprendido de la repercusión que han tenido las líneas que escribí ayer. Y después de echar una buena ojeada a los comentarios y de releerlo, me gustaría aclarar ciertas cosas.

En primer lugar, que obviamente lo que he escrito es mi opinión, que Sonicando es mi casa, y que si los artistas tienen cartas abiertas al público, el público puede tener cartas abiertas a los artistas. Mi intención no era tampoco dar un repaso exhaustivo a los derechos de autor, ni a su legalidad. Sólo quería comparar mundos y dar otra perspectiva, que es la de mi gremio.

En segundo lugar, que trabaje en vacunas no hace que mi trabajo sea mejor, ni más importante que cualquier otra rama de la investigación, ni por supuesto que cualquier otro trabajo. Si lo menciono es por el tema de los derechos de los niños de ciertas zonas y los derechos de autor. Era la mejor forma de exponer mi postura y mi indignación. Os agradezco los ánimos y las críticas por ello, pero no me ha gustado oír hablar de “heroicidades”, yo sólo hago mi trabajo, y podía haber elegido cualquier otro proyecto de otra enfermedad o en investigación básica. Si fuera un héroe estaría en Médicos Sin Fronteras en el tercer mundo.

3.Aunque he intentado ser lo más respetuoso posible, tras releerlo he cambiado alguna cosa que tras el calentón de escribirlo me parecía poco correcto, por si a alguien le da por releerlo y ve algún cambio.

Por último, Sonicando es un blog de ciencia que no entra en demasiada polémica nunca. Lo mío es la divulgación. Y dudo que veáis muchas entradas como ésta por aquí. Atentamente,

el mismo de arriba.

Extraído de:
http://sonicando.com/?p=1925